La educación en emprendimiento debe pasar de «enseñar» a «aprender»
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Han pasado unos 30 años desde que se habla de pasar «del paradigma de la enseñanza al paradigma del aprendizaje».
A continuación cito un texto que explica brevemente ambos.
El paradigma de la enseñanza se caracteriza por «del docente al alumno» y «el conocimiento es algo que transmite el docente»; el paradigma del aprendizaje se caracteriza por «el aprendizaje está centrado en el alumno», «generar aprendizaje» y «el conocimiento es algo que se construye, se crea y se adquiere».
(理論)教授パラダイムから学習パラダイムへの転換
Sin embargo, me parece que gran parte de lo que se llama educación en emprendimiento o educación para emprendedores sigue realizándose todavía centrada en el paradigma de la enseñanza. Abundan los formatos de transmisión de conocimiento, en los que un docente o un profesional se sube a un estrado y enseña cómo captar financiación o cómo elaborar un plan de negocio, o cuenta sus experiencias.
Creo que detrás de esto hay una situación en la que estas clases de emprendimiento o de negocios suelen estar a cargo de profesionales o de docentes ajenos a la pedagogía, que acaban repitiendo, sin consultar los conocimientos de la pedagogía, la forma en que ellos mismos fueron educados o el método con el que enseñan su propia especialidad. Y detrás de eso parece haber además una creencia oculta: «si se enseña sobre emprendimiento, habrá más emprendedores».
Pero al ponerlo por escrito así, ¿no pensarán muchos que es difícil que ocurra que «si se enseña sobre emprendimiento, haya más emprendedores»?
Por suerte, parece que últimamente están aumentando las clases de tipo práctico, pero creo que las futuras clases de educación en emprendimiento deberán diseñarse con un mayor centro en el paradigma del aprendizaje.
Crear situaciones en las que surja el aprendizaje
En el paradigma de la enseñanza, el docente tiende a concentrarse en «cómo transmitir correctamente el conocimiento correcto». Como resultado, perfecciona el método de la clase, busca ejemplos fáciles de entender y repite las explicaciones. O quizá invite a un emprendedor. En este caso, tanto lo que se dice como la manera de decirlo están por completo bajo el control del docente.
En cambio, la idea que se necesita en el paradigma del aprendizaje es «cómo crear una situación en la que surja el aprendizaje de los estudiantes». Para que surja el aprendizaje hace falta motivación, y quizá también dar una sensación de logro. Ni siquiera preparando todo eso se garantiza que surja el aprendizaje.
Es decir, en el paradigma del aprendizaje hay muchas partes que el docente difícilmente puede controlar, por lo que no tiene sensación de omnipotencia y tiende a encontrarse en una situación incómoda. Y, en general, «cómo generar el aprendizaje de los estudiantes» es más difícil que «cómo transmitir el conocimiento correcto».
Quizá por estas diferencias, quienes están impregnados del paradigma de la enseñanza tienden a dudar a la hora de pasar al paradigma del aprendizaje.
Pero, si lo pensamos bien, también creo que preguntarse «cómo hacer que surja el aprendizaje en los estudiantes» resulta divertido precisamente porque es difícil. Y la frecuencia con la que se puede ver crecer a los estudiantes, ¿no es también mayor en una clase diseñada según el paradigma del aprendizaje?
Entonces, aunque sea difícil, o precisamente porque lo es, ¿no sería mejor diseñar las clases pensando en el paradigma del aprendizaje?
Hay que pensar con seriedad «qué aprendizaje» se busca generar
Cabe señalar que no basta con pasar simplemente del paradigma de la enseñanza al paradigma del aprendizaje. Al diseñar, hay que pensar bien no solo «cómo generar el aprendizaje», sino también «qué tipo de aprendizaje generar».
En particular, en la educación en emprendimiento, a diferencia de otras asignaturas, no existe tanto un conocimiento correcto. Además, en muchos casos el objetivo de la clase ni siquiera es la adquisición eficiente de conocimiento.
Sin pensar qué aprendizaje se quiere generar, no se puede concebir un mecanismo para generarlo. Por eso es necesario definir con claridad las cualidades y competencias emprendedoras que se quieren cultivar a través de la clase.
Centrarse en el aprendizaje no significa solo cambiar el método de la enseñanza al aprendizaje; significa también que hay que pensar con seriedad qué se quiere que aprendan.
Lo que se nos pide, probablemente, es diseñar la educación en emprendimiento fijando con claridad esos objetivos de aprendizaje, pensando qué hace falta para generar ese aprendizaje, qué entorno y qué situaciones preparar alrededor de los estudiantes y qué actividades deberían realizar mediante las clases y las tareas.
Las cualidades y competencias que yo mismo considero que deben cultivarse en la educación en emprendimiento están resumidas en el siguiente artículo, pero son solo un ejemplo. Creo que sería mejor que quienes se dedican a la educación en emprendimiento reflexionaran sobre estas cualidades y competencias y fijaran sus propios objetivos.
La educación en emprendimiento, precisamente, debe abandonar la transmisión de conocimiento y las clases magistrales
También en las asignaturas tradicionales, como las matemáticas o la lengua, se está pasando de «enseñar» a «aprender». Sin embargo, en estas asignaturas la perspectiva de que se adquiera el conocimiento correcto es bastante fuerte y, como para pensar también se necesita conocimiento, no queda más remedio que dedicar bastante tiempo a la enseñanza de conocimientos.
En cambio, como se ha dicho, en la educación en emprendimiento no hay una respuesta correcta y tampoco se centra en la adquisición de conocimiento. Precisamente porque es una clase en la que se adquieren habilidades y actitudes, me parece una asignatura que debe diseñarse con una conciencia del paradigma del aprendizaje más fuerte que en otras materias. Y eso nunca se logra solo con conferencias de invitados.
Con esto no quiero decir en absoluto que la transmisión de conocimiento al estilo de las clases magistrales sea innecesaria. Al contrario, es necesaria. Si se practica sin conocimiento, sin haber pasado por clases magistrales, no avanza la conceptualización de la experiencia obtenida en esa práctica, no surge el aprendizaje y todo acaba en «solo lo hicimos».
Teniendo todo esto en cuenta, me parece que en la educación en emprendimiento es aún más importante pensar «cómo y qué tipo de aprendizaje generar», equilibrar la transmisión de conocimiento, la práctica y la reflexión, y decidir cómo diseñar el curso en su conjunto.
